Sionismo

  • ¿Quién inventó la palabra sionismo? ¿Herzl, Nordau, Jabotinsky, Bialik, Jaim Weitzman? La respuesta es: ninguno de ellos. Fue un personaje curioso: Natan Birnbaum (1864-1937) un escritor, periodista, pensador y activista sionista en Viena antes de Herzl que luego desempeñó un rol destacado en el Primer Congreso Sionista.

    • por Manuel Tenenbaum z'l

      Estamos en el fin del siglo XX, el siglo de las dos guerras mundiales y de la guerra fría, el siglo en que hubo necesidad de acuñar términos como genocidio y limpieza étnica.Pero si junto a estos terribles acontecimientos intentamos una mirada retrospectiva, veremos que uno de los actos de mayor significación moral de toda esta centuria fue el restablecimiento del Estado judío después de un interregno de cerca de 2000 años.

      • Este año se cumple el centenario del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. Hasta el día de hoy los historiadores discuten sobre las causas de la primera gran conflagración del siglo XX. Las responsabilidades de la guerra han sido atribuidas en distinto grado a todos los beligerantes e incluso se sostiene que el conflicto nació por la ineptitud de los estadistas y diplomáticos europeos o por la simple casualidad del encadenamiento de hechos no previstos y de circunstancias en rigor no queridas. En el presente artículo se analizarán estas cuestión y la repercusión que tuvo la guerra para la vida judía en Europa.

        • La aparición del sionismo en el siglo XIX, plasmó el anhelo del pueblo judío de volver a su tierra histórica en el marco de un Estado moderno. No obstante, ninguna corriente sionista, salvo la plataforma del Sionismo Espiritual, supo dar respuesta al interrogante: la relación entre el futuro Estado Judío y la Diáspora. ¿Cómo fue cambiando a los largo de los años? ¿Cómo debería ser en esta época? ¿Qué le puede aportar Israel a la diáspora y viceversa?

          • por Robert S. Wistrich Z'L

            Los judíos, que jugaron un papel muy prominente en la historia temprana de muchos partidos socialista y comunista estuvieron, desde el principio, entre los críticos más injuriosos del sionismo. Líderes austro-marxistas desde Otto Bauer a Bruno Kreisky, bolcheviques revolucionarios desde León Trotsky a su admirador británico de la post guerra Tony Cliff, y gurús de la izquierda americana como Noam Chomsky o Norman Finkelstein –todos de origen judío– generalmente desestimaban al sionismo como un callejón sin salida.