Elecciones en Israel – 20° Knesset

Por Ariel Krengel, miembro del Programa Nuevas Generaciones del CJL

Desde el año 1948, año de la creación del Estado de Israel moderno, nunca un partido político obtuvo la mayoría necesaria que lo lleve a formar un gobierno sin la necesidad de alianzas. Hubo gobiernos de centro izquierda, de centro derecha, gobiernos de unidad entre los principales partidos, hubo gobiernos que incluyeron a los sectores ultra ortodoxos, y otros que dejaron afuera a estos sectores. Así es la democracia parlamentaria israelí.

Y las elecciones que tuvieron lugar el día de ayer no fueron la excepción. Frente a los pronósticos de las últimas encuestas que vaticinaban un triunfo del partido Unión Sionista, liderado por Isaac Bugi Herzog y Tzipi Livni y el bloque de centro izquierda que estos podrían liderar, finalmente a la hora de contar los porotos, la realidad es otra.
A las 22:00 hora israelí (17:00 hs. Buenos Aires) los primeros resultados se dieron a conocer y los mismos hablaban de un empate técnico, 28 a 27 o 27 iguales entre Netanyahu y Herzog. Este primer resultado era visto sombríamente en el bunker de Herzog y como una victoria en la sede del líder del Likud, si tomamos en cuenta las encuestas que se conocían hasta 24 hs. antes de las elecciones. Sin embargo, siendo las 23:00 hora local, con el 99,5% de los votos escrutados, este empate técnico no fue tal y la brecha entre el Likud y la Unidad Sionista se amplió, mostrando una diferencia de 5 mandatos, 29 a 24 para el actual Primer Ministro. 

Por otro lado debemos analizar algunos otros resultados. Por primera vez en la historia de Israel, la tercera fuerza política en la Knesset es la lista Árabe Unida, con 14 mandatos. Esto se debe a que previo a las elecciones, subieron el mínimo obligatorio que un partido debía obtener para ingresar al parlamento. El piso del 3,5% produjo que 4 partidos árabes que corrían riesgo de no lograr este piso de votos (probablemente el objetivo primario de esta decisión) se unieran logrando un resultado notable. En un hipotético escenario de gobierno de unidad, algo que con los márgenes alcanzados por el Likud, no parece probable ni necesario, la lista árabe unida pasaría a ser el partido más grande de oposición, lo que implicaría que cada día reciban informes sensibles de inteligencia, entre otros derechos por los votos obtenidos.

Los partidos llamados “centristas” de Yesh Atid (Hay futuro), liderado por Yair Lapid, ex aliado de Netanyahu y Kulano (Todos) bajo la figura de Moshé Kahlon, ex Likud, pelean el 4° lugar entre los 11 y 10 mandatos respectivamente. Kahlon, se perfila como un aliado natural de Netanyahu, ya que no solo proviene de su mismo espacio político hasta hace pocos meses, sino que al centrar su campaña en la problemática socioeconómica del país, lo posiciona como futuro Ministro de Economía, dándole una respuesta al electorado, sobre la existentes preocupaciones por el elevado costo de vida, los problemas de vivienda, entre otros temas que no fueron centrales en la campaña del Likud, que se concentró en el peligro de un Irán nuclear y la futura seguridad de Israel, llegando incluso a un enfrentamiento con Obama, al presentarse en el Congreso de los Estado Unidos, post invitación del líder de los Republicanos, donde fue ovacionado más de 20 veces.

Por su parte, Naftalí Benett, que se presentaba como la revelación de estas elecciones, desde su partido de derecha HaBait HaYehudi (La casa judía), tuvo un desempeño alejado de las previsiones. Sus 8 escaños, seguramente serán parte del nuevo gobierno, pero su peso a la hora de negociar, será menor.

Los partidos de los sectores ultra ortodoxos, representados por Shas (sector sefaradí) y Yahadut HaTorá (sector ashkenazí) recibieron 7 y 6 bancas respectivamente. Ambos partidos, históricamente son permeables a conformar coaliciones con los 2 partidos mayoritarios, siempre y cuando la mayoría de sus intereses se vean satisfechos.

Uno de los grandes perdedores de esta elección es el Ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Avigdor Lieberman, con su agrupación Israel Beitenu (Israel, nuestra casa). Aquejado por denuncias de corrupción hacia personas muy cercanas a él y luego de declaraciones altisonantes, que buscaban ganar la simpatía de un electorado, generaron todo lo contrario, llevándolo a un anteúltimo lugar que lo deja prácticamente sin peso político en un nuevo gobierno. Junto al listado de perdedores, se ubica el partido de izquierda Meretz, quienes no logran seducir al electorado luego del fracaso de Oslo, punto histórico de su mayor apogeo.

Como conclusión podemos decir que en pocas horas y dados los resultados, por muchos inesperados, se avecina una posible coalición entre el Likud, HaBait Kulano, HaYehudi, Shas, Yaadut Hatora o bien el reingreso de Yair Lapid y Lieberman. Hoy, el Presidente de Israel, Reuven Rivlin le pedirá a Benjamin (Bibi) Netanyahu que intente formar gobierno, por 4° vez en la historia, como ningún otro líder en Israel lo ha hecho hasta hoy y seguramente lo logrará.