Contundente triunfo nacionalista e incertidumbres para Israel

Por Gabriel Ben-Tasgal, analista de Medio Oriente y Director de Hatzad Hasheni

El votante israelí ha expresado claramente su postura: Deseamos que Binyamin Netanyahu siga siendo el Primer Ministro de Israel, deseamos un parlamento (Knesset) con partidos políticos centrales más fuertes (Likud o Majané HaTzioni - Laborismo) y deseamos una política socioeconómica más distributiva y justa. Veamos ahora algunas conclusiones de estas elecciones para la 20° Knesset:

1) Binyamin Netanyahu podría optar por conformar un gobierno homogéneo basado en el bloque nacional-religioso y sostenido por 67 diputados. Esta coalición sería liderada por el Likud 30 bancas (con Moshé (Boggy) Yaalón como Ministro de Defensa y, quizás, ocupando también la cartera de Exteriores), con el apoyo de Moshé Kajlón y sus 10 diputados (posible Ministro de Economía), y la suma de Bait Hayehudí (8), Shas (7), Yahadut HaTorá (6) e Israel Beiteinu de Liberman (6). En anteriores formaciones de gobierno, Netanyahu ha demostrado su deseo de contar con partidos políticos en la izquierda que "blanqueen" sus posturas en política exterior. Así, tras triunfar en las elecciones del 2009, Netanyahu introdujo en su gobierno al Partido Laborista (Avoda) dirigido entonces por Ehúd Barak. Tras su triunfo en el 2013, fue Tzipi Livni (HaTnuá) la primera en ser invitada al gobierno Netanyahu, ocupando el papel de "legitimadora" desde la izquierda. En ciertas circunstancias, los 11 diputados de Yesh Atid (Lapid) podrían sumarse al próximo gobierno de Netanyahu pero dificilmente jugarían ese papel "legitimador" deseado en la arena internacional. Para el nuevo gobienro israelí sería muy positivo y hasta fundamental contar con el Majané HaTzioni - Laborismo (24 o 23 bancas) en un gobierno de Unidad Nacional permitiéndole enfrentar con más oportunidades la posible presión extranjera, personificada no solamente desde la Unión Europea sino principalmente desde ua administración Obama que podría presentar, en breve, una iniciativa de paz poco agradable para Israel sin consultar con el Primer Ministro Netanyahu. A pocas horas de conocerse los resultados de las elecciones, los líderes de Majané HaTzioni han declarado que ¨la oposición es nuestra única alternativa¨.

2) Los ciudadanos de Israel necesitan sentir mejorías en el área de la socioeconomía. No estoy entre los que se han dedicado, en las últimas semanas, ha demonizar y hasta a exagerar la crisis económica israelí. Binyamin Netanyahu ha demostrado ser un gran macroeconomista: Por un lado, un descenso en el índice de desocupación durante el 2014 (6.2% a 5.6% en enero 2015), un crecimiento económico del 2.9% en el 2014 (con una expectativa del 3% para el 2015) y un aumento record en las reservas israelíes de 78.500 millones de dólares. Por otro lado, el enorme gasto provocado por "Margen Protector", un abuso monopólico en ciertos sectores de la economía que sume a Israel en un alto costo de vida más las enormes dificultades para acceder a una vivienda digna a precios razonables. Yair Lapid; ex Ministro de Economía; ha guíado razonablemente la economía israeí en medio de la inestabilidad mundial. Por otro lado, resulta imprescindible promover un balance que se refleje en una sensible mejoría entre las clases sociales más desprotegidas (Lapid se autoproclamó "defensor de la clase media"), una misión que debería ser ocupada por un Ministro de Economía con una alta conciencia social (y una perspectiva microeconómica). A primera vista, Moshé Kajon sería el candidato deseado para el cargo. 

3) Las últimas elecciones han demostrado un proceso de cambio en las elites israelíes. El fiasco de las encuestas a pie de urna (organizados por los canales de TV) pueden explicarse, entre otras cosas, por la evidente repulsa que parte de la sociedad israelí (nacional-religiosa) siente hacia los medios de comunicación. En la prensa escrita digital se ha destapado con más claridad la guerra entre el consevador y pro Netanyahu diario "Israel Hayom" y el anti-Netanyahu y pro-izquierda "Yediot Ajaronot". En la última cadencia, diputados cercanos a Yediot Ajaronot han intentado cerrar (vía una ley ad-hoc) el diario Israel Hayom. Los medios de comunicación (canales y radios) son captados como una fortaleza de la izquierda israelí, al igual que la academia y, para algunos, lo mismo ocurre en la justicia hebrea. En la academia, las fuerzas conservadoras israelíes han logrado el reconocimiento de la Universidad de Ariel no sin conflictos con el establishment. En los medios de comunicación, los conservadores han levantado radios locales y el Canal 20, medios que no han logrado competir con los populares Canal 2 o el 10. Teniendo en cuenta que, en la actualidad, la mayoria de la población israeli es conservadora, sería deseable seguir impulsando un proceso en donde distintas fuerzas ideologicas y filosóficas disfruten de centros de poder diversificados y pluralistas.